miércoles, 22 de octubre de 2008

CADA UNO ELIGE


Todos somos vulnerables a caer en la pobreza, hoy en día, el mundo esta atravesando varias crisis al mismo tiempo, guerras por petróleo, caída de bolsas comerciales, despidos laborales arrasadores, en resumen, factores que hacen que aumente la cantidad de personas hundidas en la pobreza. Cada error que cometamos va a caer sobre nosotros mismo, y muchos de esos errores tienen como consecuencia este factor, la perdida de bienes y posibilidades de satisfacer las necesidades más básicas del ser humano. Cada persona tiene la elección de ser pobre o no en un momento determinado de su vida, en ese momento, en el que decide si estudiar para tener una buena salida laboral o no hacerlo y vivir de trabajos mediocres o que sean insuficientes para mantener una familia, o hasta a si mismo, aunque en varios casos, la pobreza de una familia se hereda de alguna manera, por eso, los hijos de aquellas personas no tienen la posibilidad de tomar esa decisión.

El destino nos brinda miles de caminos por tomar, es decisión de uno mismo tomar el camino correcto o no, lo cual marcará nuestras vidas para siempre, así como la vida de nuestros futuros hijos.

Pero hay veces que sin darnos cuenta, otras personas nos hacen pobres, con sus acciones de maldad y egoísmo. Ante esas situaciones, uno nunca debe bajar los brazos, porque así como el destino nos da miles de caminos por tomar, nos puede dar una segunda oportunidad para de alguna forma, salir adelante, y no volver a tropezar con los mismos obstáculos que alguna ves tropezamos. Es elección de cada uno, todos somos libres de tomar nuestras propias decisiones y nuestros propios caminos. Vos, ¿Sabes que camino tomar?



martes, 21 de octubre de 2008

Los desastres naturales arrasan con todo lo poco que queda.

Si bien sabemos que las ciudades son sin alguna duda vulnerables a las crisis y los desastres naturales como la escasez repentina de suministros, pesadas sobrecargas medioambientales o catástrofes de grandes magnitudes, las cuales pueden generar emergencias de gran gravedad. Las consecuencias de los mismos al paso del tiempo se multiplican, tanto como estos se hacen más continuos.

En los últimos tiempos los desastres naturales se han hecho mucho más frecuentes, más peligrosos y han afectado a varias ciudades importantes. Tras investigaciones se logro informar que entre 1980 y 2000, un 75% del total de la población mundial residía en zonas afectadas por desastres naturales.

En 1999 hubo más de 700 desastres naturales con magnitudes que causaron pérdidas económicas por valores en millones de dólares y sin descartar a miles de víctimas. Aproximadamente más del 90% de las pérdidas de vidas humanas a causa de estos desastres naturales en todo el mundo ocurrieron en los países pobres.

Los efectos de los cambios mundiales del medio ambiente, en particular los riesgos relacionados con el clima, afectan desproporcionadamente a las personas pobres y vulnerables, a quienes viven en tugurios y asentamientos precarios (villas) ubicados en laderas empinadas, en zonas con deficientes desagües o en zonas costeras de baja altitud.

Por ejemplo, los asentamientos marginales que se fueron acumulando durante decenios en las laderas que rodean a Caracas, Venezuela, contribuyeron a los devastadores efectos de las inundaciones repentinas y los deslizamientos de tierras, los cuales, según se informó, costaron 30.000 vidas y afectaron a casi medio millón de personas.

El efecto del Huracán Katrina en Nueva Orleans es uno de los casos de desastres naturales más grandes en la historia, el cual muestra que tampoco los países desarrollados son inmunes a desastres en gran escala.

Las sequías, las inundaciones y otras consecuencias del cambio climático también pueden modificar las pautas de migración entre zonas rurales y zonas urbanas o dentro de las zonas urbanas.

Por ejemplo, en 1998 y 2002, las severas inundaciones en la Cuenca del Río Yangtzé en China, causadas por la combinación de la variabilidad climática y los cambios en la cubierta del suelo como resultado de la actividad humana, desplazaron a millones de personas, principalmente agricultores de subsistencia y aldeanos.

Efectos similares es más posible que se citen en zonas de la India, México y otros países pobres. Muchos de esos “refugiados medioambientales” nunca regresan a las zonas rurales de las cuales fueron desplazados.

lunes, 20 de octubre de 2008

Oscarcito - Las Pastillas del Abuelo



Hola amigo, qué tal, soy Oscar
tengo nueve añitos
una casa por algún lugar
y siete hermanitos.
Le cuento que me gusta jugar
pero juego poquito.
En la calle que hoy es mi hogar
comen más los mosquitos.
No se asuste señor, por favor,
no se asuste, no muerdo, no ladro...
aunque a veces mi panza me dice:
"Oscarcito tenemos que masticar algo".
Lo que traigo en la mano es pa' usté...
me dijeron que éste es un santito.
Récele, a ver si usté tiene suerte
y si no le molesta le pido un pesito.

Ay Oscarcito, cómo brillan tus ojitos
Ay Oscarcito, siempre sucias las manitos.
Dónde hay un cacho de sol
para poder calentar
a tu dulce corazón
que no se quiere apagar.

Casi siempre que entro a algún bar
los mozos me sacan a patadas,
pero uno se vuelve más pillo
y puede rescatar algún par de tostadas.
Que después, se comparten señor...
se comparten con algún amigo.
Y si no hay ni una miga
"jalamos" para que el estómago
no haga más ruido.
También tengo un hermano mayor
pero a ese mucho no lo veo
aparece muy de vez en cuando
si la policía no lo anda buscando.
De papá ni noticias señor,
mamá cuenta que nos parecemos.
Se fue un día a buscar el futuro que según nos dicen
todos merecemos.

Ay Oscarcito...
Esta noche es en Constitución
otras tantas aguanto en Retiro
yo prefiero no tener colchón
a que un cura se pase de vivo conmigo.
Y ahora me voy para otro vagón;
la otra vez me comí una paliza
por colgarme con una señora
que no tenía plata y me dio su sonrisa...

Ay Oscarcito...

ay Oscarcito, vení a jugar un poquito
ay Oscarcito, como un duende chiquitito
de estación en estación
vas buscando calentar a tu dulce corazón
que no se quiere apagar...
Nuestro mayor enemigo no es la guerra ni una ideología determinada o la crisis financiera; es la indiferencia ante la pobreza, una amenaza catastrófica para nuestro planeta. Como bien nos demuestra esta canción de LPDA podemos observar en una de sus estrofas ("No se asuste señor, por favor, no se asuste, no muerdo, no ladro...") que el hombre le es indiferente a los pobres que nos rodean; ellos acuden a las drogas ("Y si no hay ni una miga jalamos para que el estómago no haga más ruido") cuando no tienen que comer por ejemplo destruyéndose así mismos, pero es su "único" remedio ante la falta de alimentación. ¿Podemos darnos cuenta de la problemática que nos rodea? ¿Podemos ser conscientes de su real dimensión? ¿Podemos darnos cuenta y aún así seguir siendo indiferentes y egoístas con éstas personas que quizás con algo que no significa nada para nosotros quizá para ellos es la comida de todo su día? Creemos que esta canción en sus palabras nos puede hacer reflexionar sobre el tema y mostrarnos como puede llegar a vivir un pobre hoy en día.


La pobreza se refiere a la insatisfacción de necesidades que aseguran la integridad física y psíquica de las personas. Hacemos alusión a las necesidades de todas las personas que por el solo hecho de compartir la condición de seres humanos tienen el derecho a satisfacer, como la vivienda, la asistencia médica, la educación, la alimentación, o el acceso al agua potable.

La desigualdad entre países, es la característica que mejor define al mundo actual. La globalización, lo dividió en dos: países ricos y países pobres, o del primer mundo y tercer mundo.

Las diferencias más notorias entre uno y otro, se dan en el proceso económico, educativo, de salud, informático y de bienestar social.

En el primer grupo acceden a la tecnología, comodidades, vestimenta, autos, deportes, educación y salud de avanzada: internet en todos los hogares, teléfonos móviles para cada miembro de la familia, ropa de marca y lujo, descubrimientos médicos, universidades de nivel académico de excelencia, casas manejadas por computadoras, etc.

En el segundo grupo, carecen no sólo de todo lo enumerado anteriormente, sino de las cosas básicas y elementales, como agua potable, cloacas, vivienda digna, trabajo, servicio básico de salud y medicamentos, educación básica y alimentación.

Tanto unos como otros sufren la pobreza, aunque de manera diferente. Para el primer grupo podemos referirnos a POBREZA DE ESPÍRITU, reflejada en solo obtener placer a través de las cosas materiales (computadoras, celulares, vestimentas, looks de última moda). Todos van igual vestidos, peinados, compran las mismas marcas, ejercitan su cuerpo no por salud, sino por estética, son víctimas de una sociedad de consumo, que los deshumaniza. ¿Dónde se ubica aquí el ser humano, como potencia capaz de desarrollarse, cómo se nutre y cultiva su espíritu, cuánto se preocupa por el otro, o tiende una mano solidaria??

Para el segundo grupo podemos hablar de POBREZA FÍSICA, con una conciencia muy clara que del otro lado del mundo hay una vida diferente, con seres humanos que acceden a todo lo que ellos carecen. Ello no puede generar otra cosa que frustración, odio, violencia, desesperación, guerras y muertes. Y no es poca cosa decir que son 3000 millones de personas, sufriendo y padeciendo este sentimiento de injusticia y desolación, sin un futuro para vislumbrar, sin camino de mejorar.

Por eso sería bueno reflexionar, sobre que mundo deseamos tener. Seguramente ni en un extremo ni en el otro, equiparar tampoco es fácil, ni está en nuestras manos. Una distribución mas justa de la riqueza, un mundo con menos explotación y trabajo infantil, con sistemas de salud para todos por igual, requiere de mentes abiertas al cambio, que dejen sus intereses personales de lado, en bien de toda la humanidad.